Es complicado idearme un modo de empezar este artículo, luego de tantos años de
inactividad... Mi nombre es Anaïs, mi mamá me dió ese nombre por el perfume
Anaïs-Anaïs de Cacharel que era su favorito, quizás ese bautizo anunciaba lo que
vendría luego. Soy diseñadora de modas graduada, estilista frustrada y una
soñadora a tiempo completo.
Desde que puedo recordar, el diseño y la moda ha sido mi mundo, cuando
tenia 6 o 7 años me sentaba a ver Fashion TV todo el día, a pesar de que
toda la programación era en ingles y sin subtítulos. Me la pasaba pegada a
las revistas de moda de mi mamá. Project Runway me mostró el proceso
creativo detrás de una prenda y yo quise ir por el mismo camino, mi madre
apoyó mi decisión y entré a estudiar lo que yo mas deseaba, una carrera
donde también tuve un fuerte golpe de realidad, donde lloré mucho y para la
cual estudié mucho, invertí mucho dinero, esfuerzo y noches sin dormir.
Aprendí muchísimo de la historia de la moda y de las personas involucradas,
me enamoré perdidamente de ello y vi en lo que podrías convertirte, en la
huella cultural que podrías dejar, en todo el poder conferido para cambiar
las cosas que eso te da. Realmente me di cuenta de tantas cosas que se puede
hacer, mucho más allá de vestidos de noche para reinas de belleza. Imagina
llegar a tener el poder de dirigir una empresa que influencia masas, imagina
hacer filantropía, campañas ecológicas, maquillaje libre de crueldad,
imagina tener el poder de cambiar la industria sin sacrificar la fantasía y
el glamour que lo caracteriza, porque es divertido y le da un poco de
alegría a la vida… y dejarlo todo, porque sientes que con los pequeños pasos
que das, estás siendo desconsiderada con tu país y su situación, sientes que
te dirán que lo que haces es estúpido, porque sientes que solo son sueños y
nunca se podrá, no importa si permaneces en Venezuela o fuera de ella…
Hace unos años tomé la decisión de alejarme de la moda lo más que
pudiera, en parte inspirada por la situación económica y social que se vive
desde hace tiempo en mi país, comencé a pensar cosas como “¿No debería
ocuparme de algo con más valor?” “¿De que sirvo?” “La moda es solo
frivolidad, no aporta nada, gente muere y no tiene ni comida en sus mesas y
tu pendiente de unos trapitos”. El campo de mi profesión está mal entendido
y mal empleado en mi país, yo quería revolucionar eso y ser un agente de
cambio, quería convertir la moda en un sector lucrativo que aportara algo,
pero mis ambiciones fueron muchas y las posibilidades dada la situación
fueron muy pocas.
En todos estos años que pasaron me concentré en desempeñar mi labor
como profesora de inglés, impartir conocimiento siempre es bueno, pero
después de un tiempo me di cuenta de que realmente no estaba haciendo algo
que me hiciera sentir satisfecha, intenté varias veces regresar a la moda,
pero la situación del país hizo que regresara a la vida normal. Sin embargo,
había algo en mí que se sentía triste, vacio, solitario ¿Qué era? Se supone
que estaba haciendo algo de valor, pero esperen… ¿Qué me hizo pensar a mí
que estar en la industria de la moda podría ser lo contrario a eso? La moda
es una industria seria, con muchos problemas, si, pero es un sector real y
con campo. Yo misma demonice la moda, al compararla con la situación
económica y social, para convencerme de seguir una “vida normal” y de valor,
a cambio de mi propia felicidad. ¿Por quien estaba haciendo yo todo eso?
¿Por los demás… o por mi? Sin duda por los demás. Quería sentir la
aprobación de mi familia y de las personas en general. De todas formas, con
el tiempo entendí que las personas siempre buscaran algo para criticar y
desprestigiar lo que haces y no vale la pena vivir por los demás.
Comprendo que muchos se dan cuenta de esto pero no se ven en la posición
para ir tras lo que quieren en verdad y se conforman con una vida mas
sencilla, con un empleo “normal” porque fracasar es muy arriesgado y en
estos tiempos no se puede arriesgar tanto, pero yo ya he fracasado mucho en
mis intentos de ser ‘normal’ y me siento peor no haciendo algo que me llene,
es una elección propia, nadie tiene porque ser igual que yo y arriesgar su
economía, cada quien verá que hace con su vida. Me han criticado mucho por
ser soñadora, terca y emocional, yo me he deprimido mucho por sentir que no
soy quien se supone que soy en verdad, el vivir en normalidad me hace sentir
que de todas maneras estoy muerta en vida, no lo veo justo, no es sano
tampoco. ¿No es mejor encontrar un punto medio?
Curiosamente es 2020, el inicio de una nueva década y a su vez, uno de
los años mas estrepitosos que me ha tocado vivir, pero que sin el cual no me
habría dado cuenta de muchas cosas que eran importantes para mi. El 2020 me
trajo de vuelta las artes, el baile, la moda, las ganas de perseguir mis
sueños antes de que sea muy tarde. El 2020 me mostró la importancia de
perseverar por las cosas que quiero y que me llenan, porque cuando hago algo
que si me llena lo hago mucho mejor que cuando hago algo que no me
proporciona satisfacción, perdón, lo lamento y si este es el camino al
fracaso definitivo, lo aceptaré, pero habrá sido con honor… no hay nada que
me aterre mas que pensar en mi misma dentro de 10 años preguntándome ¿Qué
habría pasado si lo hubiera intentado? Prefiero fracasar intentándolo, que
no haber intentado nada.
Pero ya no más, inauguro este espacio, mi diario personal dedicado a
la moda, al tema que me apasiona y más amo en el mundo, precisamente como un
punto medio o un primer paso para ser la persona a la que, según yo, estoy
destinada a ser, simplemente compartiré mis conocimientos, experiencias e
ideas y veremos que pasa, si les parece frívolo y tonto, los invito a
visitar otro tipo de contenido y dejarme en paz, en mi mundo mental, que si
me equivoco nadie pagará las consecuencias mas que yo misma. Espero les
agrade lo que tengo preparado y si llegaron hasta aquí, muchísimas gracias
por leer, espero que si algún soñador tiene miedo o se siente
desesperanzado, si siente que no puede verse al espejo porque no hace lo que
en verdad quiere, espero encuentre el punto medio donde pueda dejar el miedo
y atreverse, con pequeños pasos, a ser quien quiere ser, pues no hay nada
mejor que la libertad.



Te quiero, y no dejes JAMÁS atrás tus sueños, Ani, yo creo en ti y en tu pasión.
ResponderEliminar